El año 2005 nos trajo, si cabe, aún más confusión en el terreno de los DRM, esos sistemas de gestión de derechos de autor que van incluidos en nuestros ordenadores, pda’s, ipods, minidiscs, PSP’s y otros dispositivos de reproducción de contenidos audiovisuales, que desde hace varios años llevan prometiendo a la Industria un control total sobre sus contenidos, control que ha día de hoy no se ha producido.
El principal problema de los DRM son los estándares y la interoperatibilidad; si 2004 nos dejó multitud de nuevas tecnologías y promesas, introduciendo al mismo tiempo confusión e incertidumbre a este mercado, 2005 no ha ayudado a crear una tecnología estándar que se base en la experiencia de anteriores. De todas las tecnologías e iniciativas de DRM (que recuerdo, es el acrónimo de Digital Rights Management – gestión de derechos digitales) algunas sobresalen más que otras.
En el negocio de la distribución de contenidos móviles, es más o menos claro que OMA DRM (Open Mobile Alliance) lleva la delantera, no solamente porque es una alternativa auténtica de estandarización abierta sino porque también, su versión 1.0 está completamente asentada en la industria de la telefonía móvil, especialmente en Europa. La versión que está actualmente en desarrollo, la 2.0, añade más funciones de control y gestión, incluyendo el odiado por los consumidores «forward lock« (que impide reenviar contenido descargado como tonos o pequeños clips de video) además de otras tecnologías de seguridad y autenticación. Ya hay muchos operadores de telefonía que están utilizando esta tecnología con aparente éxito.
Aún así, OMA DRM también tiene grandes incovenientes; OMA todavía tiene algunos problemas de licencias de patentes con la tecnología DRM de ContentGuard’s, XrML ya que, aparentemente, OMA está infringiendo algunas patentes en tecnología de «lenguaje de expresión de derechos». Este caso parece que estará pendiente por un tiempo ya que no se resolverá hasta que ContentGuard finalice la restructuración y reorganización que está llevando a cabo.
Sin duda, la batalla más interesante es la que se está desarrollando en el negocio de la música online donde algunas empresas están intentado imponer sus tecnologías. Desde que se lanzaron, los principales servicios de música online (Apple iTunes, MSN Music, Sony Connect, Napster, etc.) están usando diferentes tecnologías, lo que ha creado una incompatibilidad entre la música descargada de estos servicios y los reproductores portátiles multimedia (iPod o mp3’s); es por eso por lo que creo que desarrollar un estándar de DRM’s es más que primordial para el bien de los consumidores.
En este sentido, varias compañías se han unido para crear una tecnología DRM común; destacan dos muy ligadas entre sí, Coral y Marlin (ambas están basadas en tecnología de InterTrust, compañía comprada por Sony y Phillips). Marlin es un proyecto anunciado en enero de 2005 que incluye a InterTrust (por lo tanto, Sony y Phillips), Matsushita/Panasonic y Samsung y tiene como objetivo crear una interoperatibilidad de DRM’s entre dispositivos de audio y video. Coral, al mismo tiempo, está compuesta por estas partes además de los mayores estudios de Hollywood y desarrolladores de tecnología americanos y están tratando de crear una interoperatibildad de DRM’s a través de una arquitectura de proveedores de servicios. Como podéis comprobar, la palabra interoperatibilidad es importantísima en este sector, aunque poco se está consiguiendo en este sentido.
Al mismo tiempo, el servicio de música online líder con cerca del 85 % del mercado, Apple iTunes, está cabalgando solo en la búsqueda por una tecnología segura. El DRM de Apple, FairPlay, es probablemente el más débil del mercado ya que ha sido hackeado repetidamente desde su lanzamiento, tanto por su poca seguridad técnica como por el éxito en el mercado que han tenido los iPod’s. Apple no parece estar interesado en la estandarización de los DRM porque, a día de hoy, están disfrutando de una situación de dominancia en el mercado, y como consecuencia de ello, parece que van a estar apartados de ese intento por conseguir una tecnología universal para todos los dispositivos y contenidos audiovisuales.
¿Mis pronósticos para 2006? Siento no ser optimista. La industria lleva un tiempo dando bandazos intentando ver cómo pueden controlar sus producciones, prueba de ellos es la reciente polémica por el sistema anticopia XCP de Sony, así que no creo que este año nos deje una tecnología completamente compatible con todos los servicios de contenidos audiovisuales y nuestros reproductores portátiles. Seguro que habrán más polémicas de DRM’s abusivos y de tecnologías quebrantadas; las exigencias de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual no acaban de cumplirse y no creo que lo hag